La castración en perros y gatos genera dudas comprensibles. En esta guía te contamos qué es mito y qué es verdad, cuáles son los beneficios reales, cuándo es el mejor momento y cómo es la recuperación, para que tomes una decisión informada junto a tu veterinario.
Mito 1: “Hay que esperar al primer celo o a que monte”
Falso.Castrar antes del primer celo en hembras reduce de forma drástica el riesgo de tumores mamarios y previene piometra, una infección uterina grave. En machos, la castración reduce el riesgo de cáncer testicular y problemas prostáticos.
Nota: El momento ideal puede variar según especie, tamaño y raza. En razas grandes o gigantes, tu veterinario puede recomendar esperar un poco más para balancear salud articular y beneficios hormonales.
Mito 2: “La castración engorda”
Falso.La cirugía no “engorda”, pero disminuye el gasto energético. Ajustar calorías (≈10–20% menos), elegir alimento especial para castrados y mantener actividad física evita el aumento de peso.
Mito 3: “Cambiará su personalidad”
Falso.Tu mascota seguirá siendo ella misma. Lo que puede disminuir son conductas mediadas por hormonas: marcaje, deambulación, monta y algunos comportamientos territoriales. Si existe agresividad no hormonal, puede requerir modificación de conducta con un profesional.
Mito 4: “Es dolorosa y peligrosa”
Mayormente falso.Es un procedimiento rutinario con bajo riesgo cuando lo realiza un veterinario con anestesia y monitoreo adecuados. La recuperación suele ser rápida, con analgésicos, cono isabelino, cuidados de herida y actividad limitada por unos días.
Beneficios comprobados de castrar
- Prevención de enfermedades: tumores mamarios, piometra, cáncer testicular, patologías prostáticas y otros trastornos reproductivos.
- Mejoras conductuales: menos marcaje, menos conductas de escape.
- Bienestar poblacional: ayuda a controlar la sobrepoblación y reduce el abandono.
¿Cuándo es el mejor momento?
- Hembras: frecuentemente antes del primer celo (alrededor de los 5–6 meses), según especie y tamaño.
- Machos: 6–12 meses; en razas grandes, evaluar con tu veterinario el momento óptimo.
- Siempre individualizar: salud, raza, comportamiento y estilo de vida importan.
Cuidados posoperatorios esenciales
- Seguí el plan de analgésicos y el control de la herida.
- Usá cono isabelino hasta el alta.
- Actividad controlada 7–10 días (o lo que indique tu veterinario).
- Plan nutricional poscirugía (alimento para castrados o ajuste calórico).
- Chequeo de puntos y signos de alarma: enrojecimiento intenso, supuración, apatía, fiebre, pérdida de apetito.
La castración es segura, preventiva y con beneficios médicos y conductuales claros cuando se indica de forma personalizada. La mejor decisión es la que tomás junto a tu veterinario, evaluando edad, raza, tamaño, salud y contexto de tu mascota.