¿Por qué el frío afecta más a algunas mascotas que a otras?
La tolerancia al frío depende de varios factores: el tamaño, la cantidad de pelo, la edad y el estado de salud general. Un perro grande de pelo denso (como un San Bernardo o un Ovejero) tolera el frío mucho mejor que un perro pequeño y de pelo corto. Lo mismo pasa con los gatos: cuanto menos pelaje y grasa corporal, más frío sienten.
Razas y mascotas más sensibles al frío
Hay grupos que necesitan un cuidado extra durante el invierno:
- Perros pequeños de pelo corto: Chihuahua, Pinscher, Galgo, Bulldog Francés.
- Cachorros: todavía no regulan bien su temperatura corporal.
- Mascotas senior: pierden masa muscular y grasa corporal, lo que los hace más vulnerables.
- Mascotas con enfermedades crónicas (renales, cardíacas, artrosis): el frío puede agravar los síntomas y las articulaciones duelen más.
- Gatos de pelo corto o muy delgados: sienten el frío mucho más de lo que demuestran.
Señales de que tu mascota tiene frío
Estar atento a estas señales te ayuda a actuar a tiempo:
- Temblores o escalofríos
- Se acurruca en posición fetal o busca refugio constantemente
- Orejas, patas o cola frías al tacto
- Camina más lento o se resiste a salir
- Busca fuentes de calor de forma insistente (estufas, radiadores, tu cuerpo)
Hipotermia: cuándo preocuparse
La hipotermia ocurre cuando la temperatura corporal de la mascota baja por debajo de lo normal, generalmente por exposición prolongada al frío o al agua fría. Es más común en cachorros, mascotas senior y razas pequeñas.
Señales de alerta:
- Temblor que no se detiene
- Debilidad o dificultad para caminar
- Respiración lenta
- Pupilas dilatadas
Ante cualquiera de estos signos, lo primero es abrigar a la mascota con una manta seca y consultar de inmediato.
Tips prácticos para el día a día
Para perros:
- Usá ropa de abrigo en las razas más sensibles, sobre todo en las salidas nocturnas o de madrugada.
- Acortá los paseos en los días de frío extremo, pero no los elimines: el movimiento sigue siendo necesario.
- Secá bien las patas y la panza al volver de la calle, sobre todo si llovió.
- Evitá dejarlos mucho tiempo en patios o balcones sin refugio. Una cama o colchón para perros elevado del piso ayuda a que no pierdan calor por contacto directo.
Para gatos:
- Ubicá su cama lejos de corrientes de aire y ventanas.
- Sumá una manta extra en su lugar de descanso habitual.
- Si es un gato que sale, asegurate de que tenga un lugar cálido y seco al que volver.
Para todos:
- Mantené la alimentación e hidratación normales: su cuerpo acelera el metabolismo para generar calor y mantener la temperatura corporal, necesitando entre un 10% y 15% más de comida ya que queman calorías más rápido.
- Revisá que las camas no estén en contacto directo con pisos fríos (cerámica, porcelanato).
- Si hace mucho frío, evitá bañarlos salvo que sea necesario, y secalos completamente si lo hacés.
La consulta veterinaria, tu mejor aliada
Ante cualquier duda sobre cómo el frío puede estar afectando a tu mascota —sobre todo si es cachorro, senior o tiene alguna condición previa— la recomendación siempre es la misma: consultá con tu veterinario. Podés agendar una consulta en cualquiera de nuestras sucursales o, si tu mascota se estresa al viajar, pedir una visita a domicilio.
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